sábado, 19 de noviembre de 2011

UN DÍA DE COMPRAS




UN DÍA DE COMPRAS
Corría la década de la sesenta, años más años menos, principalmente en la época de mucha sequia, cuanto tomábamos el único camioncito de pasajeros que entraba al pueblo, realmente era un día de campo ir la ciudad más cercana que hemos tenido Villahermosa, Tabasco, por la parte de atrás del camión las personas que llevaban a vender algunas cosas y animales de pluma, como pollos, gallinas y hasta pavos, los subían al techo del vehículo, otros incluso los amarraban a barrotes a un costado, por dentro la gente apilada ya que en esos días eran momentos de ir compras. La única forma que se aventurara a pasar por el arroyuelo el chofer del pasajero, era que realmente estuviera muy bajita el agua y que se observara la el lecho del pequeño rio, solo así es que entraba a Reforma una vez al día el famoso ¨SAN PEDRITO¨ nombre del aparato sobre ruedas que nos transportaba, por caminos verdaderamente empolvados, llegábamos a nuestro destino llenos de tierra y sudor; pero como recuerdo esos gloriosos días, que mis padres cargaban con notros rumbo a la ciudad, como daba gusto estar en los portales, viendo la multitud, ir y venir como hormigas cargadoras, con paqueterías de las tiendas de ropas, como la tiendas ¨CABAL¨ un almacén grande, muy grande de telas para pantalones, camisas y un extenso surtido de telas para los vestidos de las señoras, pasar por el café casino era delicioso el profundo aroma de los distintos cafés que preparaban, el charloteo de lo parroquianos, componiendo el México, el Tabasco y todo aquello que pudieran arreglar en sus platicas de café, eran personas acomodadas del ese entonces, rancheros, comerciantes e intelectuales, la verdad era un tutifruti de individuos, quizás un poco elitistas pero a mi me gustaba pasar por ese lugar, o tal vez porque más a la esquina había una panadería con ricos panes que se me antojaban pos su olor y frescura, las galletas que vendían enlatadas tostaditas eran un primor se desasían en la boca. Ya de regreso tomar un colectivo parta retomar de nuevo el ¨SAN PEDRITO¨ en la salida que estaba ubicada en la colonia Tamulte de las Barrancas ultima colonia de Villa y otras vez al polvero, solo con la alegría reflejada en el rostro porque papá nos había comprado zapatos, ropa, (camisas, pantalones), manzanas, duraznos en almíbar, en fin contentos de haber ido a la ciudad, que bellos y hermosos días fueron esos, aunque algunas veces el ¨SAN PEDRITO¨ nos dejaba en boca de limón y de ahí a pie hasta Reforma, pero no dejaba de ser divertido ese viaje, a mitad del camino había una ceiba enorme donde descasábamos del sol abrasador que nos agotaba, no había casas, todo era selvático, era hermoso caminar entre la pequeña carretera llena de polvo, total un poco más del que traíamos encima no importaba, valía la pena el sufrimiento por haber ido de compras a la ciudad….
JOSÉ MANUEL
REFORMA, CHIAPAS, MÉXICO
A 19 DE NOVIEMBRE DE 2011

2 comentarios:

  1. Por estar un poco lejos, no vi lo que tú. Gladis me ha contado de aquellos años en que Reforma era un lugar exuberante, algo aislado y de pocas casas. Un lugar rodeado de agua y difícil tránsito. De las pláticas sabrosas en aquellas noches frías trepados en camas con mosquitero y bajo el reluz del quinqué. La XEW sonando en competencia con el alegre galimatías de los monos aulladores. Sí, sin duda buenos tiempos aquellos que ya no se repetirán.

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  2. Sin dudas me da una azoñaransa, combinada con tristeza, de esos tiempos pasados, cuando estabamos todos juntos en casa, los hermanos mayores como Fito Gladis y yo siempre fuimos uno, eso es lo que más se recuerda y hace que los ojos se llenen de agüita je je je saludos Mario te mando un abarazo fraterno, de verdaderos hermanos..

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